Niño corriendo por el campoSe trata de una enfermedad que hace que se inflamen las articulaciones. Suele aparecer de manera repentina con la inflamación de alguna de ellas y resulta muy doloroso.

Para poder controlar los dolores y la evolución de la enfermedad con un tratamiento que le permita al niño alcanzar una calidad de vida aceptable, es necesario que se realice un diagnóstico precoz.

Las señales de alarma que pueden hacer que nos demos cuenta de que el niño puede estar sufriendo esta enfermedad son: la rigidez articular al levantarse por las mañanas junto con el dolor, la inflamación, y el calentamiento de las articulaciones.

La fiebre y el aumento de tamaño de los ganglios linfáticos también pueden ser otros signos que avisen de que se está produciendo este tipo de dolencia.

Es una enfermedad que afecta con mayor frecuencia a la columna cervical, las rodillas, las manos y la articulación de la mandíbula; y la edad de presentación más frecuente es a los 14 años de edad. Para conocer el diagnóstico el médico solicitará que se le haga al niño/a una analítica sanguínea, donde se podrá observar si están elevados algunos parámetros de inflamación. Además deberán de realizar otras pruebas para conocer y detectar cambios en los huesos y en las articulaciones y comprobar si el dolor que se está produciendo en ellas es debido a la artritis reumatoide.

El tratamiento que se le ofrece al niño es paliativo, es decir, es una enfermedad que no se cura pero que con el tratamiento adecuado puede aliviar el dolor y conseguir que el pequeño pueda llevar una vida normal, sin dolor.

Artículo: hola.com