ComerAlgo tan rutinario para un adulto como alimentarse es el resultado de un largo proceso de aprendizaje que arranca cuando el bebé todavía toma el biberón. Los progresos se irán sucediendo uno tras otro, y si los estimuláis, pronto tendréis un hábil comensal en vuestra mesa.

En cuanto vuestro hijo se siente en su trona, con su plato, oferecerle una cuchara para que experimente con ella. Con toda seguridad lo pondrá todo perdido pero en estos momento hay que armarse de paciencia ya que está en juego la autonomía de vuestro hijo.

El siguiente paso, es dejar que vuestro hijo/a coja la comida con sus manos. De esta manera, toman contacto con la textura de los alimentos además de saborearlos.

A partir del año de vida del pequeño, sus progresos se suceden con rapidez. Y a partir de los 18 meses, conseguirá usar la cuchara con acierto. Gracias a su sentido de la imitación, pronto aprenderá a usarla de forma correcta.

Hacia los 20 meses vuestro hijo podrá comer sin ayuda.

Durante este proceso hay que tener en cuenta que a partir del año de vida el apetito de los bebés disminuye y esto se debe a que el ritmo de su crecimiento es menor. Además, es probable que el niño/a se vuelva más caprichoso/a y rechazará ciertos alimentos, no insistir para que lo tomen, pasado un tiempo volvérselo a ofrecer y poco a poco se familiarizará con todos los alimentos.

Un consejo: En cuanto vuestro hijo/a  empiece a comer solo/a dejarle que lo haga siempre, evitar coger vosotros la cuchara y ayudarle.

Fuente: Guía del niño. Nº 131.