Una de las más evidentes es la que tiene lugar en el útero, que se irá contrayendo hasta llegar al tamaño que tenía antes de la gestación y limpiándose poco a poco de la herida que ha dejado la placenta en su pared. Los loquios y los entuertos forman parte de ese proceso.

Los loquios son secreciones originadas en la cavidad uterina después del parto. Contienen tejido residual y sangre procedente de la herida que se produce en el útero durante el alumbramiento. Son similares a una menstruación pero, a medida que pasa el tiempo, irán cambiando de aspecto hasta desaparecer en torno a los 40 o 60 días, momento en el que la involución del útero y la regeneración del endometrio ya son completas.

El flujo suele ser tan intenso como la menstruación normal durante los 3 primeros días de postparto. Además, es habitual que se produzcan pérdidas más abundantes al levantarse de la cama.

Mientras duren los loquios se deberá de extremar al máximo las medidas higiénicas, ya que, al ser fragmentos de tejido necrótico, se podría contraer una infección con facilidad. Por eso, se recomienda utilizar compresas tocológicas durante estos días y no usar tampones.

Si notamos que la pérdida es superior a la que tenemos habitualmente en un día de menstruación, si produce mal olor (síntoma que indica una infección), aparece fiebre o continúa siendo roja al cabo de 3 semanas, consultar al ginecólogo.

El útero crece notablemente con el embarazo, tanto en peso como en tamaño. Ahora, tendrá que hacer el recorrido inverso hasta llegar a su estado natural. En este caso aparecen los llamados, entuertos, unos dolores abdominales que se producen después del parto y que obedecen a las contracciones del útero para lograr la total involución del mismo.

En las 2 primeras semanas este proceso es rápido (en unos 7 días el peso de este órgano se puede reducir a la mitad). Estas contracciones suelen ser mas intensas en las primeras 72 horas después del parto. Luego se mantienen de forma irregular durante otras 2 semanas, pero cada vez con menor frecuencia e intensidad hasta que desaparecen por completo cuando el útero alcanza los 60-80 gramos que solía pesar antes del embarazo.

También se suelen notar algunas molestias en el momento de dar el pecho al bebé.

Los entuertos duran más tiempo y son más intensos si el parto es múltiple o si ya se ha sido madre anteriormente.

Artículo: Revista Guia del niño. Nº 155