Niños en gimnasioPara tener unos huesos sanos y evitar dolores de espalda y de articulaciones, es necesario corregir la postura, tener una alimentación adecuada y hacer ejercicio.

 

Hasta los 6-8 años no se consolidan los vicios posturales, por lo que los malos hábitos que tenga el niño/a son más fáciles de corregir antes de esta edad que en etapas posteriores.

A partir de los 9 años el dolor de espalda va en aumento y a los 15 años es similar al de los adultos. Según el Colegio de Fisioterapeutas de Madrid, más del 50% de los escolares españoles de entre 12 y 15 años sufren dolor de espalda y más del 40% de los menores de 11 años, también.

Para no llegar a esta situación, vigilar desde los 3 años qué posturas adoptan vuestros hijos/as cuando se sientan, juegan, hacen sus deberes, etc.

Se podría decir que en el último mes de gestación el esqueleto del niño es más cartílago flexible que hueso, pero en pocas semanas comienza un proceso de osificación que finaliza sobre los 18-20 años en los chicos y a los 16-18 en las niñas.

Los niños/as y adolescentes tienen sus huesos más pequeños y flexibles que los adultos y poseen además zonas de crecimiento que se transforman en hueso duro con el tiempo (un recién nacido tiene 300 huesos y un adulto, 206). Cuando esto sucede la flexibilidad se reduce notablemente, aunque con ejercicio y actividad física se pueden conservar buenos niveles.

Al tiempo que se produce la osificación, las células de los huesos encargadas de darles forma y de reparar las fracturas, que mantienen una gran actividad durante la infancia y la preadolescencia, empiezan a perder eficacia en su trabajo.

Sin embargo, esta tendencia se puede modificar: para que los huesos estén sanos y no se rompan, hay que acostumbrar al niño/a a realizar una actividad física correcta y constante y a seguir una alimentación en la que se mantengan los niveles de calcio que sus huesos necesitan.

Artículo: Crecer Feliz