Si vuestro hijo/a se queja de dolor y de molestias en las piernas (en la parte anterior de la rodilla, en la zona de la tibia o incluso en los gemelos) y no tiene otros signos como cojera, hinchazón, dificultad para mover las articulaciones o edema, no te preocupes; es un fenómeno normal, se trata de los típicos dolores de crecimiento.

Los dolores de crecimiento se localizan en las piernas, aparecen de forma súbita. Tras un tiempo de dolor, este cede. Estos procesos dolorosos se repiten en forma de intermitente durante varios meses o años (cursando con periodos libres de molestias que pueden ser días o semanas) y luego desaparecen tan súbitamente como aparecieron.

Si el dolor no es muy intenso o si no se repite con mucha frecuencia, basta con tranquilizar al niño/a o darle algún analgésico, considerándolo como algo poco importante. También podemos pedirle que realice algunos estiramientos de los músculos afectados o aplicarle en la zona una almohadilla caliente. Una medida eficaz son los baños de agua caliente antes de acostarse acompañados de un masaje en la zona de dolor, ya que, que al aumentar el flujo sanguíneo local en los músculos afectados con el masaje, estos dolores o no aparecen o lo hacen con mucha menor intensidad.

Aunque los dolores de crecimiento son benignos hay que acudir al pediatra para que evalúe al niño/a, ya que, en ocasiones, los dolores pueden enmascarar un cuadro grave o bien otra patología ortopédica que requiera una valoración más completa. Igualmente, si este tipo de dolor se presentan en un niño/a mayor de 12-13 años, debe considerarse que la causa es diferente y por tanto digno de estudio por su pediatra.

Artículo: www.revistamipediatra.es