Dormir con papá y mamá¿Vuestro hijo/a se mete en vuestra cama a menudo y está empezando a convertirse en costumbre?

Al pincipio se suele tomar como una ventaja, ya que el peque se siente más seguro y duerme mejor y además, no tendréis que acudir a sus llamadas nocturnas. Pero, también, tiene inconvenientes: la falta de espacio, el mal dormir noche tras noche, la intimidad para la pareja… Además, si tiene hermanos/as, seguro que también querrán dormir con vosotros.

Para acabar con esta costumbre deberéis:

  • Explicadle que como ya es mayor dormirá mucho más a gusto en su propia cama que tendrá más espacio.
  • Animarles a que la pongan a su gusto: puede acompañarte para elegir sus sábanas, el edredón, la colcha…
  • Darles permiso para hacer cosas que en vuestra cama no está permitido: leer un rato antes de apagar la luz o meter algún juguete entre las sábanas…
  • Si nada funciona y se sigue levantando, hay que pasar “al pacto”. Cada noche que duerma en su cama pintaréis una cara sonriente en una hoja colgada en su cuarto; si duerme con vosotros pondréis una cara seria. Cuando tenga diez caritas alegres seguidas le daréis un pequeño premio pactado previamente entre todos (ir al cine, decorar su habitación con un póster, retrasar diez minutos la hora de acostarse…).

A partir de los dos años es frecuente que los niños tengan pesadillas relacionadas con los cuentos que leen o las historias que ven en televisión; también aparece el miedo a la oscuridad. Todo esto hace que se intensifique el temor a dormir solo y que las visitas a la cama de los papás aumenten. No pasa nada por dejarle meterse en vuestra cama en estas ocasiones; así le demostráis que comprendéis cómo se siente; pero si se convierte en habitual, es mejor buscar otras soluciones para que no termine convirtiéndose en una necesidad.

Para aliviar el malestar de tu hijo:

  • Dejar la puerta de su habitación entreabierta y una luz tenue en el pasillo que alumbre su cuarto de forma indirecta (o la persiana a medio bajar); así si abre los ojos en plena noche verá que sigue en su habitación.
  • Si se despierta angustiado/a, acudir a su lado y acompáñarle hasta que se tranquilice. Mantener una rutina a la hora de acostarse, como leer un cuento, puede ayudarle a dormir más relajado.
  • Si sigue asustado/a ponerle un colchón en vuestro dormitorio, al pie de la cama, y déjarle dormir allí. De esta forma le hacéis compañía, pero sin acostumbrarle a dormir con vosotros.

Artículo: Guía del niño