Baby einsteinEn Estados Unidos, Walt Disney decidió ofrecer un reembolso a los padres que compraron DVD de Baby Einstein bajo la promesa de que sus bebés se convertirían en genios. No hay evidencias científicas de que los estímulos audiovisuales que proporciona sean tan espectaculares para su desarrollo intelectual. Así lo lleva proclamando desde el año 2006 la organización Campaign for a Comercial Free Chilhood (CCFC) que con esta decisión se apunta una victoria en su lucha contra las falsas promesas para la infancia.

El reembolso se aplica en el mercado norteamericano, y sólo se hace efectivo a los DVD adquiridos a partir del año 2004. Los padres pueden recibir el dinero de vuelta o cambiarlo por otros materiales de la misma colección, como libros o CD de música.

Baby Einstein apareció en 1997, de la mano de la educadora Julie Ainger-Clark. En el año 2001 Disney compró la compañía. En sus anuncios abogaba que los estímulos del producto, dirigidos a niños de cero a tres años, podían servir como estimulo del aprendizaje en diferentes campos como el lenguaje, el cálculo o la música. Según The New York Times, en Estados Unidos un tercio de los bebés entre 6 meses y dos años tiene al menos un vídeo de Baby Einstein. En Europa también son superventas.

El debate sobre la conveniencia o no de que los bebés vean la televisión es antiguo. La Academia Americana de Pediatría recomienda que los niños menores de dos años no la vean de forma sistemática. Para la CCFC, “la televisión puede ser una herramienta educativa para niños más mayores, pero no hay tal evidencia en los bebés”. De hecho, un estudio publicado recientemente en el British Journal of Developmental Psychology, demuestra que un grupo de bebés que vio recurrentemente un DVD de Baby Einstein dedicado al lenguaje no mostró mejores habilidades comunicativas que otro que no vio el material.

La ‘moraleja’ de todo esto es que los padres deben comprender que la televisión no contribuye a mejorar el rendimiento ni el desarrollo intelectual a niños de edades tan tempranas y el tiempo que los niños emplean ante la pantalla puede ser mejor aprovechado con interacciones sociales de los padres y otros niños, que sí está comprobado que reporta importantes beneficios.

Fuente: parasaber.com