El mundo digital está transformando la sociedad en la que vivimos, y es precisamente en el ámbito de la educación donde el impacto de la tecnología es mayor.

Según el informe “Educación Digital. Potenciando las competencias digitales y las habilidades del Siglo XXI”,  publicado por Telefónica en enero de 2016, mantener una enseñanza basada únicamente en la transmisión de información no es una educación para el siglo XXI, las nuevas generaciones deben utilizar modos diferentes de trabajo en el aula y desarrollar competencias y nuevas habilidades. Y es que, el aprendizaje no acaba en la última unidad del libro; sino que es algo que nunca termina.

La tecnología puede respaldar el trabajo colaborativo de los estudiantes y ayudar a desarrollar sus competencias. A través de la investigación, los estudiantes tendrán que buscar información sobre la materia en cuestión. Y mediante la creación, expondrán sus ideas para aprender mejor la materia. El intercambio insta a la clase a poder consultar y encontrar un apoyo. Con el desarrollo se planifican los temas y se diseñan acciones para la clase. Y a través de la interacción, los estudiantes debaten, analizan los temas en grupo y dialogan sobre la materia. Esto va a permitir que se impliquen en una labor más colaborativa.

Los profesores tienen un papel fundamental en el proceso de innovación, pues sin ellos sería imposible la combinación de las TIC con los alumnos. La forma de enseñar de los docentes cambia en el momento en que tienen que desarrollar sus actividades dentro de un entorno virtual. Lo primero que debemos poner sobre la mesa es la necesidad de que los profesores tengan los conocimientos requeridos para poder integrar la tecnología en su enseñanza. Esto supone que los profesores tienen que estar en continua formación para proporcionarles una confianza adicional. Lo segundo es que estos docentes deben responsabilizarse del proceso global de enseñanza y aprendizaje. Para ello es necesario que el profesor participe de forma activa en el proceso de diseño y elaboración de los materiales de aprendizaje y en la distribución de los mismos, así como en su actualización y mejora de los materiales.

La mayoría de los estudiantes hoy en día tienen habilidades en el manejo de las TIC, están acostumbrados a comunicarse a través de mensajes de texto y a usar las redes sociales para informarse de lo que está ocurriendo a su alrededor. Esta circunstancia implica otro cambio importante: que el profesor y el libro ya no son el único medio por el que los jóvenes reciben conocimientos. El centro educativo tiene que preparar a sus alumnos no solo para acceder a las informaciones, sino también para saber crear conocimientos basados en las mismas.

La comunidad educativa debe saber aprovechar las nuevas posibilidades que ofrecen las TICs y generar nuevas experiencias para conseguir obtener un mejor rendimiento y una mayor atención del alumno.

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