Educación sexualYa desde bebés, los pequeños se tocan los genitales por curiosidad y porque descubren que con ello tienen sensaciones placenteras. A medida que el niño/a crece, el interés por esas sensaciones puede aumentar; con siete u ocho años el niño/a ya tiene una ligera idea de las connotaciones sexuales del acto y de su carácter de privacidad, lo que puede acrecentar su curiosidad. No obstante, a esta edad tan normal es masturbarse como no hacerlo.

Masturbarse es algo normal y natural; por ello, enfadarse ante tal situación sólo creará en el niño/a confusión.  Si el niño/a percibe en sus padres desaprobación, puede generarse una actitud de angustia y una visión negativa del cuerpo y del sexo.

Es importante introducir el concepto de intimidad y de respeto tanto hacia el niño/a como del niño/a hacia los demás. Evidentemente,  los niños/as deben aprender que no es algo que uno puede hacer en cualquier lugar o situación; para esto está la intimidad del dormitorio o del cuarto de baño.

Si vuestros hijos/as os hacen preguntas relativas a la sexualidad es importante no eludirlas y responder a ellas adaptándolas a su edad y a su curiosidad, sin estigmatizar el sexo, pero explicándole al mismo tiempo que determinadas conductas son sólo propias de adultos.

La masturbación puede tener diferentes funciones a parte de la propiamente erótica. En muchos casos, se trata tan sólo del descubrimiento que chicos y chicas hacen de sus cuerpos a través de la exploración y la experimentación. También, en ocasiones, es una forma de aliviar tensiones o liberar estrés.

Cuando masturbarse se convierte en una costumbre abusiva, es decir, repite el acto varias veces al día, se ha provocado irritación, etc, entonces podemos hablar de una conducta inapropiada y deberemos de hablar con ellos/as para buscar la causa de este comportamiento puesto que puede ser debido a una situación de tensión y esta es una manera de sentir alivio.

 

Artículo: Revista Guía del niño