El sueño del bebéEn el sueño del recién nacido, no existe la alternancia entre las fases REM y no-REM, típicas en los adultos.

Los sueños se producen durante las fases REM, que se caracterizan por el movimiento rápido de los ojos, y se alternan con fases no-REM, también llamadas de sueño profundo. Por el contrario, en el caso de los niños/as, se habla de sueño activo ( que equivale al sueño REM del adulto) y sueño tranquilo.

No se trata sólo de una distinción terminológica: en el niño/a, las dos fases se siguen de una forma menos compleja y más general (por ejemplo, el sueño no-REM del adulto se divide a sus vez en cuatro fases, con una actividad extremadamente refinada, que no se encuentra en el niño/a). La alternancia entre las dos fases se da ya en el feto, a partir de la semana 32 de gestación.

El sueño tranquilo se caracteriza por la ausencia de movimientos. El pequeño descansa con los brazos dirigidos hacia la cara y con las piernas flexionadas. El color de la piel es pálido y los ojos permanecen quietos debajo de los párpados. La respiración es lenta (30-40 actos respiratorios por minuto), igual que la frecuencia cardíaca (100-140 latidos por minuto, que son pocos teniendo en cuenta que la frecuencia cardíaca de los recién nacidos es muy elevada). La presión arterial es estable. Durante esta fase, el organismo produce la hormona  del crecimiento.

Por el contrario, durante el sueño activo, el niño/a mueve conscientemente los dedos, los brazos y las piernas, y tiende a estirarse. Como sucede en la fase REM del adulto, los ojos se mueven debajo de los párpados, la cara cambia de expresión (con sonrisas, muecas, succiones) porque, en esta fase, el niño/a sueña. El recién nacido no sólo sueña, sino que, probablemente, también lo hace el feto, a partir del momento en que aparce la alternancia entre sueño activo y sueño tranquilo.

Durante el sueño activo, los latidos cardíacos y la respiración son más irregularidades respecto al sueño tranquilo. De hecho, se pueden producir apneas fisiológicas (el niño/a retiene la respiración) de bastante duración (hasta 10-15 segundos). Se trata de fenómenos fisiológicos y , por lo tanto, inocuos, si se producen en la fase del sueño activo.

También existe en el bebé un sueño definido como “indeterminado”, que no presenta características específicas y que ocupa cerca del 10% del tiempo de descanso.

Revista Mi bebé y yo