Estimulación prenatalEs un sistema que aprovecha las posibilidades reales de comunicación que existen entre tu futuro hijo/a y tú desde el seno materno.

Gracias a los avances en los sistemas de diagnóstico prenatal y, especialmente, al perfeccionamiento de las ecografías, se ha podido observar la increíble capacidad sensitiva que va logrando el feto a medida que evoluciona el embarazo. Se ha comprobado cómo reacciona ante una luz intensa, se sobresalta ante un sonido fuerte o siente como suaves masajes las diferentes presiones en el útero …

Alrededor del octavo mes de embarazo, en el cerebro del bebé se contabilizan entre dos y tres veces más neuronas que cualquier adulto pueda tener. Sin embargo, durante el último mes antes del parto, la mitad de éstas habrán muerto y seguirán haciéndolo, aunque a un ritmo menor, durante los siguientes años de infancia. Este proceso de destrucción natural se produce porque estas células nerviosas no han establecido conexiones sinápticas entre sí (una célula aislada, que no se utiliza, termina por desaparecer). Y es que para que estas conexiones se produzcan es necesario un estímulo.

El oído es el sentido a través del que más estímulos le llegarán. La capacidad auditiva del bebé se pone en marcha ya en la semana 20 de gestación, y a partir de entonces, comenzará a captar muchos de los sonidos que le rodean. La idea de la estimulación temprana es hacerle escuchar sonidos simples. Y teniendo en cuenta que el sonido más simple y habitual que le llega al bebé de forma natural es el latido del corazón de su madre, el objetivo es ofrecerle sonidos similares, pero no idénticos, que al bebé sea capaz de captar, reconocer y comparar con este latido. Es el hecho de distinguir y recordar que hay dos sonidos diferentes, lo que produce la estimulación cerebral y fomenta la memoria.

Los avances que se observan en un bebé estimulado son:

  • Nacen más relajados y lloran menos.
  • Duermen y se alimentan mejor.
  • Son capaces de concentrar su atención durante más tiempo en una actividad y se muestran más curiosos, lo que les hace aprender con más rapidez.
  • Tienen habilidades superiores en el lenguaje, la música y la creatividad.

Alrededor de la semana 30, tu futuro hijo/a tendrá muy desarrollado el sentido del tacto, de tal manera, que percibirá las distintas presiones que vosotros podáis hacer en el vientre. Hasta tal punto es sensible que, mediante control ecográfico, se ha comprobado cómo el bebé termina reconociendo a quién le acaricia, y así desplaza su cuerpo o responde con una patada en el lugar donde mamá pone su mano.

Artículo: Guía del niño.