La siesta¿Qué podemos hacer si no quiere dormir la siesta? En primer lugar, lo que no hay que hacer es convertir la hora de la siesta en una batalla. Tanto el pequeño como vosotros esperaréis ese momento con mucha ansiedad y eso es contraproducente. Si el niño/a no quiere dormir, con estas peleas todavía aborrecerá más ese momento.

Hacia los dos o tres años algunos niños dejan de dormir la siesta. Esto no debe ser un drama. Si descansa lo suficiente por la noche, y por el día no manifiesta signos evidentes de cansancio, es que no la necesita. Si por el contrario durante el día se muestra irritable y llorón sin causa aparente, se queda dormido al final de la tarde, etc. probablemente se encuentre cansado. En ese caso sí es recomendable la siesta. Por tanto, hay que distinguir si en realidad el niño/a la necesita o no.

Para aquellos que necesitan dormir durante el día y no quieren:

  • No convertir la siesta en una pelea.
  • Organizar las actividades en torno a la siesta del niño. Se hacen antes o después, no durante.
  • Mantener unos horarios de comida más o menos regulares para que así su hora de descanso sea regular.
  • Recordad que los niños/as necesitan rutinas, por tanto, hay que establecer un ritual del sueño. No hace falta poner el pijama. Se coge su muñeco o se lee un cuento. Da igual la pauta que escojáis, pero que siempre sea la misma. Es mejor evitar que se duerma en brazos o con uno de los papás. El objetivo es que se duerma solo/a en su habitación.
  • Mejor decir ‘vamos a descansar un poquito’ que “vamos a dormir”. Si no quiere dormir, le explicamos que al menos tiene descansar un ratito en su cama para que después pueda correr y jugar en el parque. Normalmente, al estar tranquilo se queda dormido.
  • Hay niños que una vez en su habitación se entretienen jugando con una cosa u otra y finalmente no duermen. Si han descansado y no han molestado a los demás se da por bueno.

Si ya no es posible hacer que descansen, en estos casos no es necesario forzarles, pero sí se puede establecer una rutina o actividades tranquilas justo después de comer. De este modo ellos están en reposo y normalmente sus padres también. Es importante inculcar la idea de respetar el descanso de los demás, sobre todo si tienen hermanos que necesiten dormir.

Artículo: mujerglobal.com