En la Comunidad de Madrid, aproximadamente un 20% de los colegios públicos (unos 375)  han establecido a lo largo de la última década el uso de algún tipo de uniforme. Cataluña sería el otro extremo, donde tan solo hay un centro de titularidad pública en el que los alumnos lleven uniformes.

La psicóloga infantil y autora del libro Queremos que crezcan felices, Silvia Álava, tiene una visión muy positiva del uso de estas prendas, tanto para los hijos/as como de cara a los padres. «Como psicóloga no le veo ninguna desventaja para el desarrollo de la personalidad del niño/a. Evita diferencias y, sobre todo, cuando los menores son cada vez más utilizados como productos de marketing». Visión totalmente contraria tiene José Luis Pazos, de la Confederación de Padres de Alumnos (CEAPA). «Partiendo de la premisa que la ropa forma parte de la personalidad, el hecho de uniformarlos a todos no contribuye a que los niños/as vayan amoldando su imagen».

A favor:

  • Evita desigualdades. El no usar prendas de marcas es para muchos una gran ventaja que evita desigualdades sociales en los menores.
  • Tiempo y comodidad. Es un punto muy destacado. La mayoría considera que ahorra tiempo y es más cómodo al no tener que elegir cada mañana una prenda diferente.
  • Identificación común.  Hay quienes opinan que fomenta el sentimiento de pertenencia. Además de ser útil para la identificación si los escolares se desplazan .

En contra:

  • Falsa visión de la realidad. Frente a los que piensan que el uniforme fomenta la igualdad, están los que creen que oculta las diferencias sociales.
  • La falda es sexista. Para muchos padres, el uso de la falda para niñas es una práctica arcaica que contribuye al reparto de roles sexistas.
  • Negocio. Aunque en centros públicos las prendas son más baratas que en concertados y privados, los precios suelen ser más bajos cuando no son exclusivos.

La decisión de llevar uniforme en un centro público suele decidirse en los consejos escolares. En los colegios privados o concertados «dependerá de  las normas y estatutos. En el caso de que recoja su obligatoriedad, es muy seguro que también se prevea sanciones por no usarlo».

En un estudio del Consejo Gallego de Competencia recogido por la Defensora  del Pueblo estatal  refleja que los uniformes básicos exclusivos suelen oscilar entre 171 y 195 euros, un precio tres veces superior al de los uniformes básicos (64 euros). El precio medio  de un chándal con el logo del centro público suele rondar los 30 euros (con descuento de asociación de padres);  los concertados entre 30 y 60 euros. En una gran superficie, por contra, sobre 10 euros

Artículo: www.20minutos.es