Aunque parezca lo contrario, no son la misma cosa. Si bien ambos nos permiten almacenar información en un código bidimensional, la diferencia principal radica en que los códigos QR (quick response barcode) son abiertos, de uso libre y gratuito, mientras que los denominados BIDI son de código cerrado.

Así, los primeros pueden ser leídos desde los dispositivos y teléfonos móviles inteligentes y permiten disponer de un acceso a la información almacenada en ellos de forma rápida con una simple lectura. Y lo más importante: se pueden crear en menos de un minuto con cualquier servicio gratuito de generación de códigos y sus aplicaciones en la vida diaria son infinitas.

Otras diferencias entre ambos códigos:

• A simple vista, los códigos QR incluyen tres cuadrados en tres esquinas.

• Para usar un código QR no necesitamos ser clientes de ningún operador telefónico concreto para poder leeros. Sin embargo, los códigos BIDI sólo se leen con las cámaras y aplicaciones específicas que cada una de aquellas implanta en sus propios dispositivos móviles.

• Los códigos QR tienen infinidad de usos y aplicaciones, ya que su impresión en un folleto de publicidad es muy asequible, por lo que son perfectos para medir audiencias, gustos de consumidores, etc. Pero no sólo tienen estos usos. Incluso hasta las tarjetas de visita, tan desactualizadas en la actualidad, toman un nuevo impulso de originalidad con los códigos QR.

Ejemplo de campaña con código QR: www.youtube.com

Artículo: http://blog.brother.es