Durante el embarazo, la mujer sufre importantes cambios fisiológicos que afectan prácticamente a todo su organismo para adaptarse y hacer posible el desarrollo del nuevo ser que alberga. Pero el cuerpo de la mujer y del feto no son elementos independientes ya que, a través de la placenta, llega al feto alimento, a la vez que también pueden llegar otras sustancias activas como los medicamentos, en ciertos casos perjudiciales para el feto.

Las plantas medicinales, por su origen natural, se perciben como remedios más seguros. Sin embargo, aunque el perfil de seguridad de las plantas medicinales de uso tradicional  suele ser bastante elevado, deben usarse con precaución ya que no siempre están exentas de riesgos. Pese a ello, existen plantas tradicionales consideradas seguras que pueden aliviar pequeñas molestias derivadas del propio embarazo o problemas menores de salud que pueden suceder durante el mismo.

Así, por ejemplo, el jenjibre (Zingiber officinales), que alivia las náuseas tan frecuentes al inicio del embarazo, cuenta con estudios clínicos que avalan su eficacia y seguridad, aunque debe evitarse su consumo en fechas próximas al parto, pues podría aumentar el riesgo de sangrado.

Para aliviar las piernas cansadas y las hemorroides, un problema también habitual, pueden utilizarse pomadas, cremas, geles o baños a base de plantas venotónicas como: corteza de hamamelis (Hamamelis virginiana), frutos del castaño de indias (Aesculus hippocastanum) u hojas de vid roja (Vitis vinífera).

Para combatir el estreñimiento son útiles las plantas que contienen fibras y mucílagos como las semillas de lino (Linum usitatissimum), o las semillas y cutículas de la ispágula (Plantago ovata), que aumentan el volumen de las heces y lubrican favoreciendo la defecación. Otras plantas contra el estreñimiento como el sen (Cassia angustifolia y otras especies), deben utilizarse con precaución durante pocos días y siempre bajo supervisión médica.

Por último, las infusiones suaves que se suelen tomar después de las comidas para favorecer la digestión, como la manzanilla, el anís o las infusiones de altea (que atenúan los ardores), no se han relacionado con problemas durante el embarazo.

En todo caso, y para evitar riesgos, se recomienda a la embarazada que consulte siempre con su médico, matrona o farmacéutico, cuáles son las plantas medicinales más seguras y que mejor le convienen en cada caso.

Artículo: María José Alonso. Colegio de Farmacéuticos de Barcelona. Estar bien Nº 124

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