Niña recibiendo besosEducar a nuestros hijos no siempre es tarea fácil, así que, ante situaciones complicadas los padres actuamos intuitivamente  probando diferentes estrategias para superar los conflictos diarios.

Precisamente, al cambiar las estrategias los resultados suelen ser peor, ya que los cambios continuos evidencian la inseguridad de los padres y los niños , así, detectan sus puntos vulnerables. Por todo esto, aparecen los ¨no¨.

Así pues, lo más importante es establecer y mantener un único modelo educativo .

Es conveniente comunicar a nuestros hijos las pautas de comportamiento con afecto, seguridad e inflexibilidad.

Afecto: los niños responden mejor si se les habla con cariño, mimos y abrazos.

Seguridad: La seguridad de los padres hace que los niños también crezcan seguros.

Inflexibilidad: A lo largo del proceso educativo, los padres podrán valorar los aprendizajes que se han establecido correctamente y podrán permitir más flexibilidad en determinadas situaciones.

A la hora de educar, debemos tener en cuenta el proceso circular estímulo-respuesta (acción-reacción). En función de las respuestas, conviene ignorar las conductas inadecuadas y reforzar positivamente las adecuadas, mediante besos, halagos, etc. Si ven que se les hace más caso con las conductas adecuadas, seguirán actuando así y aprenderán a comportarse de forma correcta. Y, por supuesto, si con rabietas y malos modos ven que les hacemos más caso, entonces optarán por este comportamiento.

En un entorno familiar positivo y alegre, los niños estarán predispuestos a tener comportamientos adecuados y responderán con un “si” convencido.

No olvidar: firmeza pero también afecto.

Artículo del Dr. Estivil y la Dra. Montserrat Domenech en Mi bebé y yo. Número 208. Septiembre 2009