Practicando deporteHay niños/as que no juegan bien y a nosotros como padres nos puede parecer que una cosa así no tiene importancia, que es          insignificante, pero a veces no lo es, sobre todo según lo viva el niño/a, puede ser casi una tragedia.

Los niños/as están en pleno desarrollo físico y, una parte de su autoestima, de su satisfacción consigo mismos, se basa en el progreso de sus habilidades corporales. Los que son torpes corren el riesgo de que esa autovaloración se vea menoscabada, incluso de desarrollar complejos y descontento consigo mismos.

Ante esta situación, ¿qué podemos hacer?:

  1. No renunciar por eso a que disfruten haciendo ejercicio físico, debemos buscar qué deporte se adapta mejor a sus gustos y a su habilidad. Hay deportes individuales, no competitivos (correr, nadar) en los que solo se compite con uno mismo para hacerlo mejor cada día, con lo que se evita el desánimo. La satisfacción que producen la autosuperación y los pequeños avances puede ser muy grande.
  2. Debemos resaltarles que tienen otros méritos muy valiosos, por ejemplo, que se le da bien dibujar, etc.