Hermanos2Si acaba de tener un hermano, lo normal es que tu hijo sienta celos. Son la señal de aviso de su miedo y sus sentimientos, justificados o no, a ser desplazado.

Muchos pequeños, que estaban deseando tener un hermanito, se llevan una gran decepción cuando llega el nuevo bebé a casa, al comprobar que la nueva situación no es tan divertida como esperaban: el bebé necesita atención permanente, interrumpe continuamente y encima no sirve para jugar. Además, siente cómo su situación de privilegio con papá y mamá se ve en peligro por culpa del nuevo miembro. Así comienzan los celos. Y ¿qué podemos hacer para evitarlos?:

• Explícale que los bebés necesitan mucha ayuda porque no saben hacer nada solos. Enséñale fotos y vídeos de cuando él era bebé para que vea que con él/ella era igual.

• Tratar de explicarle que, aunque al principio el bebé es un poco “rollo”, con el tiempo un hermano termina siendo un buen amigo con el que jugar.

• Enséñale cómo tratar al bebé. Pídele que te ayude en tareas sencillas como acercarte el pañal, cantarle una nana o darle un biberón. Así no se sentirá desplazado, sino que estará orgulloso de ser útil y de que confiéis en él.

• Los mimos, cariños y halagos deben dedicarse por igual a los dos hermanos. Conviene pedir la colaboración de vuestros amigos y familiares para que cuando vayan de visita a casa no centren toda la atención en el bebé.

• Aprovechar para lanzarle mensajes sobre lo bueno que es ser mayor y lo orgullosos que os sentís de él/ella. Por ejemplo, si un día se enfada porque tenéis que interrumpir un juego para cambiar un pañal, en lugar de enfadaros diciéndole que es muy mayor para tener celos de un bebé, es mejor decir –“qué fastidio, otra vez a cambiarle, que bien que tú ya sepas ir al baño sólo”.

Los celos se pueden evitar:

  • Dejamos claro que vuestro cariño se reparte por igual entre ellos, a pesar de las diferencias.
  • No hacer comparaciones entre ellos.
  • Dejar claro que la diferencia de trato o de privilegios se debe a la edad y a la responsabilidad de cada uno.
  • Enséñales a compartir pero, al mismo tiempo, a respetar la intimidad y las propiedades del otro.
  • Valora rsiempre el esfuerzo realizado más que los resultados; así el hijo más brillante no destacará siempre por encima de su hermano.

Artículo de Ísar Monzón en Guía del niño