Cada experiencia sonora, cada nuevo sonido, la música… forman parte del aprendizaje de los niños desde sus primeros días de vida, y contribuyen de una manera muy importante a su desarrollo intelectual en cada etapa de su crecimiento.

Los padres deben estar alerta y consultar al pediatra o al especialista en salud auditiva si la respuesta del niño a los estímulos acústicos no es la habitual.

Los problemas de audición con frecuencia no son obvios sino hasta que los niños cumplen entre 12 y 18 meses de edad cuando deberían comenzar a decir las primeras palabras. Las señas de una pérdida de audición en niños muy pequeños pueden no ser tan fáciles de notar. Los niños que no pueden oír bien con frecuencia responden a su entorno usando los sentidos de la vista y del tacto lo cual puede esconder sus problemas de audición.

La detección precoz de la pérdida de audición, además de prestar atención a las respuestas del niño y su comportamiento general, es por tanto primordial para empezar el tratamiento lo antes posible. Los niños a una edad tan temprana como son las cuatro semanas de vida pueden beneficiarse del uso de audífonos.

Pero, para los más pequeños, tener una audición limitada no tiene por qué ser una barrera para descubrir el mundo. Los avances en la tecnología en el campo de la audiología han dado como resultado audífonos pediátricos creados especialmente para adaptarse a sus movimientos y crecer con ellos, pues se adecuan, con una gran versatilidad de prestaciones, a los cambios que van experimentando a lo largo de su infancia y adolescencia.

Artículo: Gente saludable. Nº 57. Octubre 2009.