Jugar para disfrutar

Jugar para disfrutar

FútbolPasar el tiempo dando patadas a un balón o a cualquier cosa que se le parezca es el deporte favorito de la mayoría de los niños. Algunos niños tratan de parecerse a sus jugadores favoritos mientras que otros, y algunos padres, sueñan con que la afición se convierta en una forma de ganarse la vida.

Lo que no tendría que ser más que un entretenimiento de la infancia, una manera de desestresarse con amigos y entender los valores del juego en equipo, puede llegar a significar una tortura para muchos niños cuando la diversión se toma demasiado en serio y no deja paso al disfrute. Y ahí llega el problema con nombre inglés: el ‘síndrome del burnout’, lo que en español significaría ‘estar quemado’.

José Carrascosa, psicólogo deportivo y director de Saber Competir, lleva 20 años tratando a decenas de jóvenes futbolistas, algunos de ellos con síntomas de burnout. «Este problema es en realidad un proceso que se desarrolla poco a poco y que está relacionado con las expectativasque se perciben desde el entorno sobre uno mismo y, en menor medida, entre las expectativas personales y los recursos con los que cuentas».

El doctor Andrew Hill, profesor de Ciencias del Ejercicio de la Universidad de Leeds, ha publicado un estudio en ‘Journal of Sport and Exercise Psychology’. En su análisis, el doctor Hill encontró que «el miedo a cometer errores o no llegar a superarse era mayor en aquellos que confesaban sentir presión de su entorno familiar o sus entrenadores, mientras que el autoperfeccionamiento era la segunda causa más común para desarrollar problemas de burnout», indica.

«Entre sus síntomas más comunes se incluye fatiga crónica, la ineficacia y la negación de lo ocurrido. Además, también son característicos el agotamiento emocional y físico, tener la sensación de no estar logrando lo que se debería, un descenso del rendimiento, llegando incluso a la despersonalización y el abandono deportivo«, añade Alejo García Naveira, coordinador del grupo de trabajo en Psicología del Deporte del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

Otro aspecto de desgaste es no saber desconectar del fútbol. Carrascosa señala como imprescindible que el joven futbolista, «tenga otras inquietudes más allá del fútbol, como sus estudios, amigos, aficiones… Tener actividades alternativas ayuda a desconectar y a descansar a nivel emocional respecto a la exigencia del fútbol».

Deberían disfrutar como niños, precisamente, ese ‘disfrute’ a la hora de chutar el balón es en lo que inciden todos los expertos. y que familiares y entrenadores vean en este deporte un buen medio para el desarrollo físico, psicológicos y social del chico. «Ya que en categorías inferiores, sólo llegan entre el 1% al 3% de los jóvenes al fútbol profesional, por lo que hay que reflexionar sobre las expectativas que proyectamos en nuestros hijos».

Artículo: www.elmundo.es

 

No a la vida sedentaria

No a la vida sedentaria

Obesidad infantilLa vida sedentaria ni es saludable ni es divertida. Deberíamos intentar que nuestros hijos/as dediquen parte de su tiempo libre a realizar actividades que impliquen movimiento. Si lo hacen desde pequeños lo verán como una cosa natural y así, cuando sean mayores, les resultará más fácil practicar ejercicio físico de forma habitual.

Se trata de encontrar momentos para todo. Para empezar, pueden hacer algún tipo de ejercicio como actividad extra-escolar: judo, danza, natación, tenis etc. La única condición es que les guste y se lo pasen bien. También pueden iniciarse con actividades de fin de semana; éstas tienen la ventaja de que se pueden practicar en familia: excursiones, bicicleta, esquí, patines… Todo vale mientras se adapte a la edad del niño/a y se mantenga la constancia.

El deporte en general es bueno para todos, pero especialmente para los pequeños de la casa: no sólo mejora la coordinación de movimientos, la resistencia y la fortaleza, sino que además, previene la obesidad. La práctica continuada de ejercicio también favorece un aumento de la autoestima en el niño/a.

Practicar deporte ayuda a los peques a sentirse más seguros de sí mismos al tiempo que mejoran su respuesta a la frustración y aumentan su capacidad de luchar para alcanzar metas deseadas.

En muchos casos, la actividad que los niños/as eligen se convierte en una afición que llegará a ocuparles gran parte de su tiempo libre. Este tipo de aficiones suponen un aspecto importantísimo cuando llegue la adolescencia, pues contribuyen a prevenir conductas poco recomendables.

Artículo: Aquilea

Aprendiendo a nadar

Aprendiendo a nadar

Aprendiendo a nadarNadar favorece la motricidad, la coordinación, la circulación sanguínea, la capacidad respiratoria y los reflejos. Además, despierta el apetito.

Aprender a nadar a temprana edad tiene sus ventajas, pues perciben mejor su cuerpo en el agua, mejoran su coordinación y su equilibrio, pueden propulsarse con las piernas y aguanta mejor la respiración.

Aunque es recomendable familiarizar a los niños y niñas con el medio acuático desde que nacen, antes de los cuatro años son demasiado pequeños para desarrollar autonomía en el agua y adquirir los movimientos de la natación. Por eso, los pediatras animan a iniciar el aprendizaje desde bebés, pero teniendo muy presente que los programas de natación no garantizan la autonomía del niño/a, y hasta que no sean adolescentes, siempre que se bañen debe existir la supervisión de un adulto.

Para que el proceso de iniciación no resulte traumático, es muy importante presentar el agua como un elemento lúdico y natural desde los primeros baños en casa. Aunque cueste, se invita a que los padres y madres a la hora del baño introduzcan la cabeza del pequeño/a bajo el agua. Esto contribuye a que el pequeño/a no perciba la sensación de no respirar bajo el agua como algo ajeno y que provoca miedo.

  • Una buena escuela
    En algunos países europeos la enseñanza de natación está reglada, forma parte de sistema curricular. En nuestro país, aunque cada vez es más frecuente que sea una materia impartida el centro escolar, no es lo habitual todavía, por lo tanto, en muchas ocasiones son los padres y madres quienes acuden a una escuela especializada. En ella deberán exigir personal cualificado para trabajar con niños/as; una temperatura de 33 grados, tanto fuera como dentro del agua; condiciones suficientes de higiene y niveles de cloro menores (el agua para bebés debe tener entre el 0,5 y el 0,6%, frente al 1% que tolera el adulto). Hasta los 3 años, se recomienda un monitor por cada dos niños/as y a partir de los 4 años cada monitor se puede hacer cargo de 3 niños/as.
  • Enseñanza
    El primer propósito es que los niños/as se sientan a gusto en el agua. Igual que sucede con los adultos, habrán de aprender a manejarse en el medio sin esfuerzo, con la dificultad añadida de que no hacen pie, pero la ventaja de que son menos temerosos y tienen más habilidad. Muy poco a poco se motiva el equilibrio, tanto horizontal como vertical, esto es, la flotación, tan difícil para los mayores, pero muy sencilla para ellos, por lo que enseguida las piernas se vuelven principales protagonistas, y les ayudarán a avanzar al estilo ‘perrito’. Cuando eso se controle es el momento de introducir el movimiento de brazos. Una cuestión clave en el aprendizaje del niño/a es ayudarle a orientarse. Sentirse perdidos y no encontrar la escalera les provoca más miedo que el propio agua. Y en todo el proceso de este aprendizaje hay que evitar precisamente eso: que se coja miedo al agua.

Artículo: Eroski Consumer

Futbol infantil

Futbol infantil

fútbol infantilEn todo el mundo, son muchos los niños/as que juegan al fútbol a diario. Hay muchos que juegan en el recreo del colegio, en el parque, en un equipo de su barrio o ciudad. Pero también hay otros muchos que se apuntan a las escuelas de fútbol infantiles con la intención de jugar partidos contra equipos de otros colegios, adquirir técnicas y habilidades, o bien con el objetivo de convertirse en profesionales del balón.

Las escuelas de fútbol intentan formar a profesionales del mundo del balón. Cuentan con entrenadores, médicos y fisioterapeutas que ayudan a tus hijos/as a convertirse en grandes futbolistas.

Las sesiones de entrenamiento deben ser divertidas y entretenidas. En la escuela, los niños/as no sólo aprenden técnicas y habilidades para quitar el balón al oponente o marcar goles, también aprenden a trabajar en grupo y mejoran y desarrollan su psicomotricidad. Como en todos los deportes, los niños/as se arriesgan a sufrir lesiones como torceduras de tobillos o rodillas, esguinces o fracturas, pero los profesores suelen preparar a los pequeños para que sepan como apoyarse al caer o intentar evitar estos accidentes. Hacen ejercicios de velocidad, circuitos de resistencia aeróbica y trabajan la forma física.

El deporte mejora la relación con los demás y les da más seguridad en sí mismos. En Unicef reconocen que el fútbol es un instrumento educativo valioso que puede ayudar a los niños/as a superar traumas y frustraciones. Niños/as mayores pueden recuperar la infancia «perdida» a través del fútbol. Unicef utiliza el fútbol de muchas formas y en muchos países para educar a los niños/as en sus relaciones con los demás, divertirles, protegerles de la violencia, los abusos y de otros males, concienciarles acerca del sida, etc.

http://www.guiainfantil.com/1466/futbol-infantil-un-deporte-para-todos.html

Practicando deporte

Practicando deporte

Practicando deporteHay niños/as que no juegan bien y a nosotros como padres nos puede parecer que una cosa así no tiene importancia, que es          insignificante, pero a veces no lo es, sobre todo según lo viva el niño/a, puede ser casi una tragedia.

Los niños/as están en pleno desarrollo físico y, una parte de su autoestima, de su satisfacción consigo mismos, se basa en el progreso de sus habilidades corporales. Los que son torpes corren el riesgo de que esa autovaloración se vea menoscabada, incluso de desarrollar complejos y descontento consigo mismos.

Ante esta situación, ¿qué podemos hacer?:

  1. No renunciar por eso a que disfruten haciendo ejercicio físico, debemos buscar qué deporte se adapta mejor a sus gustos y a su habilidad. Hay deportes individuales, no competitivos (correr, nadar) en los que solo se compite con uno mismo para hacerlo mejor cada día, con lo que se evita el desánimo. La satisfacción que producen la autosuperación y los pequeños avances puede ser muy grande.
  2. Debemos resaltarles que tienen otros méritos muy valiosos, por ejemplo, que se le da bien dibujar, etc.

 

Deporte en familia

Deporte en familia

deporte en familiaLa vuelta a la rutina, los madrugones y el cambio del ocio por las obligaciones laborales pueden tener consecuencias en nuestro organismo tales como cansancio, ansiedad o falta de motivación. Pero estos síntomas no son exclusivos de los adultos: los más pequeños también pueden sufrirlos. La vuelta al cole puede ser una experiencia difícil que requiere un periodo de adaptación, en el que, según los expertos, el deporte puede ser fundamental, más si cabe si éste se realiza en familia.

«Con el inicio del curso, los niños/as pueden sufrir estrés, ansiedad y dormir mal», asegura el doctor Juan Casado, jefe de servicio de Cuidados Intensivos del Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid. Para solucionar estos problemas, Casado apunta al ejercicio como clave. «El deporte previene el sedentarismo, los niños/as descansan mejor y están más relajados», señala. Los expertos insisten en que es necesario inculcar el deporte desde pequeños y en familia como un hábito más, igual que cepillarse los dientes.

«La vuelta al cole es el momento ideal para empezar a adquirir el deporte como hábito de vida saludable dentro de la familia», indica Casado. «En esta época es más fácil porque lo cogen con la rutina del colegio». Estudios de la Fundación Thao revelan que  aunque el 65% de los niños/as practica deporte entre semana, la cifra se reduce al 57% los fines de semana. Por ello, aconsejan hacer deporte en familia al menos una vez por semana. «Los niños/as lo aceptan y se entusiasman, mejora su autoestima y los padres aprenden a conocer mejor a sus hijos/as», opina Casado. Los beneficios de la práctica habitual de un ejercicio moderado son tanto físicos como psicológicos y sociales. Contribuye al mantenimiento de un buen estado de salud, además de generar una sensación de bienestar por razones bioquímicas.

Artículo: www.larazon.es

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